Abres tu laptop, acercas tu café e inicias sesión para las pruebas para tu trabajo soñado. Ya te postulaste y pasaste las entrevistas, lo único que falta es tu puntaje psicométrico. Aciertas la mayoría de las preguntas de conocimientos y pasas al test de personalidad. ¿Mientes o contestas con sinceridad? Este caso es más común de lo que piensas, y a ciencia cierta sólo da una pauta de tu asertividad pero no concreta toda la verdad hasta el trabajo sobre la marcha. ¿Marcaste la casilla de ”Sé trabajar bajo presión” pero en los primeros meses haz tenido más gastritis y problemas oficinistas de los que pudieras contar? Hoy en día, el intelecto que tengas o el grado de experiencia no bastan para un éxito total en los negocios. La empatía con tus clientes, colaboradores, o prospectos es señal de la inteligencia emocional y emplearla a tu favor tendrá óptimos resultados.

Ponerte del lado de tu equipo de trabajo conduce a una satisfacción laboral común en la que el “ganar-ganar” estará a la orden del día, y te aseguramos que las metas incrementarán por el grado de motivación de los recursos humanos al igual que la  iniciativa, optimismo, confianza, autocontrol o adaptabilidad, ¿se te ocurren más? Lo que es un hecho son los beneficios  evidentes en la empresa si se practica una filosofía emocional, empezando a notar un mejor clima laboral, el personal es más responsable, liderazgo reforzado e incluso los procesos de cambios se agilizan o los problemas se enfrentan de una mejor manera por el teamwork.

Por Rebecca Lp